La familia de mi esposo no me acepta.

September 28, 2017

 

Desde iniciada nuestra relación de noviazgo, hace ya 11 años, mi esposo y yo nos topamos con el inconveniente que su familia se oponía a nuestra relación. Y no hablo únicamente de su mamá, sino también de sus hermanas.

 

Mi esposo viene de una familia donde el matriarcado es muy fuerte; siendo familia numerosa y en su mayoría mujeres, es fácil imaginar la reacción cuando una mujer recién llegada quiere incluirse en esa dinámica familiar.

El rechazo fue inmediato, tanto que a unos minutos de habernos conocido ya no me aceptaban; conforme iban pasando los meses de nuestra relación, cada vez se hacía más evidente la incomodidad de mi presencia en su entorno, hasta llegar al punto en pedirle a mi ahora esposo, que evitara llevarme a su casa. 

 

Muchas veces pasó por mi cabeza el desistir de la relación, pues sería mucho más sencillo y llevadero para mí,  incluso pensé en iniciar un noviazgo con alguien más, en donde su familia, no estuviera en contra mía.

 

Para mi fortuna, mi ahora esposo es alguien excepcional, es un hombre caballeroso, servicial, inteligente, noble, todo lo que yo podía haber pedido para mi vida, todo lo que había soñado conseguir, estaba ahí… la pregunta es ¿Valía la pena dejarlo ir, por tener a su familia en mi contra? Gracias a Dios, esa era una respuesta que no dependía solamente de mí, sino también de él, los dos nos amamos con una intensidad muy fuerte, los dos sabíamos que a pesar de nuestra juventud queríamos permanecer juntos para siempre, así que nunca llegamos a visualizarnos con alguien más haciendo nuestras vidas.

 

Con el pasar del tiempo el camino se hizo mucho más difícil, las muestras de rechazo, eran cada vez más fuertes, las indirectas se volvieron directas, las agresiones verbales tocaron fondo de parte de su familia hacia mí. Yo siempre trate de mantenerme al margen de las contestaciones, de quedarme callada, de no emitir ningún comentario, pues sabía que mi novio me daría mi lugar y me defendería, a Dios gracias así fue. Siempre él marcó la distancia y exigió el respeto que yo merecía, por el simple hecho de ser su novia. Después de un tiempo y de repetidas discusiones por esta situación, y ya con fecha de boda, preferí dejar de visitar a su familia, deje de intentar sanar la relación, porque simplemente, no había interés de las dos partes, y entonces me puse a repensar en la idea de casarnos ¿Realmente quería estar sometida a esa si